Cuando su dueño falleció repentinamente, el fiel animal desapareció de la casa. La familia pensó que lo habían perdido para siempre, hasta que meses después visitaron el cementerio… Meses después, la familia lo vio por casualidad en un lugar donde nunca antes había estado… Y lo que hacía todos los días hacía llorar a la gente… ![]()

Aquel animal leal era Capitán, un perro pastor alemán. Nadie entendió jamás cómo logró encontrar la tumba de su dueño, Miguel, sin ninguna guía o ayuda, ya que nunca lo habían llevado a ese cementerio para el funeral. Los trabajadores del cementerio contaban que Capitán, todos los días a las 6 en punto de la tarde, se acostaba sobre la lápida de su dueño y se quedaba allí hasta el amanecer. Aunque la familia intentaba llevarlo de regreso a casa en repetidas ocasiones, él siempre se escapaba y volvía al mismo lugar. Vivió así y custodió el descanso de su dueño durante exactamente 10 años, hasta el último aliento de su vida. Capitán demostró que el verdadero amor y la fidelidad son más fuertes que la muerte. ![]()
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